miércoles, 22 de julio de 2015

FINALMENTE IRÁN NO ERA EL DEMONIO

En la milenaria Persia, el Sha  Mohammad Reza Pahlaví, asume el trono en 1941. Como gran parte de los países del medio oriente Persia no estuvo ajena a las corrientes revolucionarias nacionalistas, situación incómoda para el occidente capitalista. Es así como en 1953, el primer ministro Mohammad Mosaddeq, fue destituido a través de un golpe de estado organizado Estados Unidos y Gran Bretaña, al pretender  nacionalizar el petróleo.  Desde ese momento el Sha, con el apoyo de occidente comenzó un proceso de modernización capitalista al tiempo que eliminaba violentamente toda oposición política y social a su régimen, con la ayuda explícita de la CIA.  La situación en Irán se mantuvo en esa condición hasta 1978, en que estallan fuertes manifestaciones populares que finalmente derrocan la monarquía y el Sha Reza Pahlaví huye del país en 1979, implantándose la República Islámica bajo el poder del Ayatola Ruhollah Jomeini.   

La antigua Persia que adopta el nombre de República Islámica de Irán, se transforma en un estado fuertemente teocrático dirigido por líderes religiosos islámicos que adoptan una postura decididamente anti occidental y anti imperialista, pero a la vez contraria a cualquier movimiento social progresista laico,  es así como ejecutan miles de presos políticos, militantes de izquierda especialmente del Partido Comunista. En 1980, invade Irak, que es gobernado por Sadam Husein,  siendo este último armado y apoyado por EEUU.  Como es normal en la oportunista política norteamericana, en 2002, el presidente de los Estados Unidos George  Bush incluyó a Irán en el eje del mal, bajo la acusación de promover  el  terrorismo, además por la sospecha nunca comprobada, de que su programa nuclear  tendría  fines militares de agresión,   convirtiendo a Irán en el gran enemigo de EEUU, la UE e Israel.

Sin embargo, a pesar de las continuas amenazas de EEUU, de las condenas y sanciones  internacionales, a Irán nunca le pudieron comprobar intenciones de uso ofensivo de su potencial nuclear, por el contrario, los iraníes intensificaron una política de no agresión  y desde 2013, en que es elegido Presidente Hassan Rohani, clérigo moderado, las posibilidades de  normalización de relaciones con occidente se reforzaron.

Como era de prever, Irán, EEUU, el Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania (G5+1)   suscribieron un pacto preliminar en noviembre de 2013 y han desarrollado un dialogo desde hace año y medio, en la búsqueda un acuerdo definitivo sobre el programa de energía nuclear iraní. Finalmente arribaron a un acuerdo político calificado de histórico, respecto a suspender el programa nuclear  iraní.  La ejecución  de este  acuerdo eliminará por completo las sanciones económicas y financieras impuestas previamente a Irán por el Consejo de Seguridad de la ONU, EEUU y la Unión Europea.

En concreto, Irán se compromete a disminuir en más de dos tercios su capacidad actual de enriquecimiento de uranio, reduciendo  sus centrifugadoras de 19.000 a 6.000. Además, Irán acordó trasladar las centrifugadoras 'extra' y el equipo para el enriquecimiento de uranio a los almacenes bajo el control del OIEA. Irán asimismo, se compromete a permitir la supervisión internacional de todos sus programas de enriquecimiento de uranio durante los próximos 25 años.

Este trascendental  acuerdo, permitirá que  Irán  abra su economía al mundo,  con su rica producción petrolera, y las posibilidades de  inversiones  de una economía diversificada, con un mercado de capitales establecido, una  población es de 80 millones de personas, la segunda mayor en Oriente Medio, y una demanda de consumidores ávidos de productos occidentales.  El  levantamiento de las sanciones  igualmente supondrá una mejora en la calidad de vida de los iraníes y allana el camino para que Teherán tenga una mayor interacción con la comunidad internacional.

A  pesar de las sanciones económicas y del embargo mundial que limitaron el sofisticado potencial  industrial  y militar de Irán, la expansión de la influencia de Irán  y su gran potencial económico  transformarán a ese país en un líder del Oriente Medio y en una economía que puede entrar a competir a nivel internacional. 

A la vez, Irán sin duda se transformará en un factor de equilibrio, frente al poder que ejerce Arabia Saudita, lo que  generará que las relaciones entre Estados Unidos e Irán, sean más cercanas que con la mayoría de los Estados del Golfo. En la práctica, Irán comenzará  a importar mucho más que Arabia Saudita y otros aliados antiguos de Estados Unidos. Y finalmente en este nuevo escenario internacional  el acuerdo  también provocará cambios en la correlación de fuerzas entre Irán e Israel, lo cual puede repercutir favorablemente en el conflicto de Israel con Palestina.

Por otro lado no menos importante, Irán, está en óptimas condiciones para liderar una ofensiva hacia  el Estado Islámico (EI),  en un momento en que EEUU no ha sido capaz de  frenar esa amenaza terrorista.

Como vemos, un conflicto que por años fue azuzado por EEUU y la UE en contra de Irán, hoy se desmorona, y el Imperio tiene que reconocer como lo hizo con Cuba, que el país Persa no era el demonio.

Ronald Wilson

http://www.elsiglo.cl/web/index.php/2015-04-16-16-40-04/371-finalmente-iran-no-era-el-demonio



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