martes, 14 de julio de 2015

CUBA, EL TRIUNFO DE LA DIGNIDAD

“Porque esta gran humanidad ha dicho « ¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera e irrenunciable independencia.» Ernesto Guevara, Discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas, 11 de Diciembre de 1964.

En 1964 ingresé a militar a las Juventudes Comunistas de Chile. Como muchos jóvenes de mi generación lo hice bajo el calor del  triunfo de la Revolución Cubana. Recuerdo que una de mis primeras actividades militantes fue organizar junto a mis compañeros de la DESEC (Dirección de Estudiantes Secundarios Comunistas), una actividad de conmemoración del 26 de Julio en la vieja casona de Avenida Matta, para lo cual me encomendaron conseguirme una bandera cubana  en el  consulado  (Chile obedeciendo las ordenes de la EEUU y la OEA rompieron relaciones diplomáticas con Cuba en 1962).  Ese fue una de las grandes emociones como joven comunista, lo que ilustra lo que significó para nosotros la gesta heroica del pueblo cubano.

Si hacemos un rápido raconto histórico nos daremos cuenta de la  barbarie que significó la política norteamericana  de agresión en contra del pueblo  Cubano.

Desde el triunfo de la Revolución,  la OEA asume  el rol de  servidor de los intereses de  EEUU y se transforma en la plataforma para la imposición del aislamiento contra Cuba en el hemisferio y el respaldo a una eventual intervención militar. La  “cuestión” cubana ocupó, desde entonces, un lugar prioritario en la agenda de la OEA y se comenzaron a sentar las bases para el ostracismo político-diplomático de Cuba.

La preocupación por Cuba era tan fuerte que  se establece en 1959, la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, la primera de las cuales se realizó en Santiago de Chile. De allí en más las sucesivas convocatorias de esta instancia, fueron perfeccionando los mecanismos “institucionales”  para enclaustrar a la Revolución Cubana.

 La VII Reunión de Consulta se celebró en San José en agosto de 1960.  Esta reunión fue escenario de una de las más memorables batallas diplomáticas libradas por Cuba, cuya delegación encabezada por el Canciller Raúl Roa,  no sólo impugnó la agenda anti cubana,  sino que propuso sustituirla por otra que constituyó  una denuncia incontestable de la verdadera situación que debía enfrentar la OEA en aquellos momentos. Cuba propuso el fortalecimiento de la solidaridad y defensa colectiva de los pueblos de América Latina y el Caribe, frente a las continuas agresiones  económicas y militares de Estados Unidos a lo largo de la historia,  y en uno de los grandes gestos de la dignidad permanente de Cuba, al momento de anunciar la decisión de retirarse de la citada Reunión el Canciller Roa expresó: “Me voy con mi pueblo, y con mi pueblo se van también de aquí los pueblos de nuestra América.”

En 1961 arreciaron las agresiones contra Cuba que culminan en la invasión mercenaria y su posterior derrota en abril de ese año  en Playa Girón. Como era de esperar, la OEA guardó silencio.

En enero de 1962 la OEA convocó a la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores,  la que se realizó  en Punta del Este, Uruguay. En esta reunión se fragua la vergonzosa exclusión de Cuba del sistema interamericano, por imposición expresa del Gobierno de los Estados Unidos.

En el  texto de la resolución podemos leer  consideraciones como las siguientes: “Es evidente que las vinculaciones del Gobierno cubano con el bloque chino-soviético inhabilitan a dicho Gobierno para cumplir las obligaciones estipuladas en la Carta de la Organización y en el Tratado Interamericano de Defensa Recíproca.” Seguidamente, se declara: “Que el actual Gobierno de Cuba, como consecuencia de sus actos reiterados, se ha colocado voluntariamente fuera del Sistema Interamericano;”… “Que el actual Gobierno de Cuba, que oficialmente se ha identificado como un Gobierno marxista-leninista, es incompatible con los principios y propósitos del Sistema Interamericano.”  http://www.oas.org/consejo/sp/rc/Actas/Acta%207.pdf

Desde ese momento Estados Unidos despliega la más virulenta maniobra en la OEA que culmina con sanciones y ruptura de relaciones diplomáticas de la mayoría de países latinoamericanos con Cuba. Solo México resiste tal presión. Chile bajo el  gobierno de  Jorge Alessandri,  siendo su Ministro de Relaciones Exteriores Enrique Ortuzar Escobar, rompe relaciones con Cuba,  las cuales solo serán restablecidas por el Gobierno Popular de Salvador Allende.

En febrero de 1962, mediante la Orden Ejecutiva Presidencial se implanta formalmente el “embargo” total del comercio entre Estados Unidos y Cuba. Posteriormente, el Departamento del Tesoro anuncia la prohibición de entrada en territorio norteamericano de cualquier producto elaborado, total o parcialmente, con productos de origen cubano, aunque fuese en un tercer país. Al año siguiente, entra en vigor el Reglamento para el control de los activos cubanos prohibiendo todas las transacciones con Cuba y congelando los valores del Estado cubano dentro de Estados Unidos y finalmente en  mayo de 1964 el Departamento de Comercio implanta prohibición total de embarques de alimentos y medicinas a Cuba.  En 1982, en una nueva escalada, el Gobierno Norteamericano integra a Cuba a los países que patrocinan el terrorismo, junto a Irán, Siria, Irak y Sudán.

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba por medio siglo, es el más largo en la historia de la humanidad, es la expresión más alta de una política cruel e inhumana, carente de legalidad y legitimidad y deliberadamente diseñada para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población cubana.

El Gobierno de Estados Unidos, lejos de poner fin al bloqueo que impuso contra Cuba, mantuvo en vigor las leyes, disposiciones y prácticas que le servían de sustento y a pesar de las condenas mundiales contra el bloqueo, mantuvo y reforzó los mecanismos políticos, administrativos y represivos para su instrumentación más eficaz y deliberada.

La política de los Estados Unidos contra Cuba se caracterizó por la aplicación de la  extraterritorialidad, imponiendo sanciones y persecución extraterritorial contra personas,  instituciones y empresas de terceros países que establecieran o se propusieran  establecer relaciones económicas, comerciales, financieras o científico-técnicas con Cuba, arrogándose el Gobierno de los Estados Unidos el derecho de decidir sobre asuntos que son atributos de la soberanía de otros estados.
Después de 50 años de ignominia, el 17 de diciembre de 2014 en anuncios simultáneos los presidentes de Cuba, Raúl Castro Ruz y Barack Obama, de Estados Unidos anunciaron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países. El presidente norteamericano reconoció el fracaso de la política de bloqueo económico contra Cuba y la necesidad de realizar un cambio en este sentido. En esa línea anunció un grupo de acciones a tomar por parte de su administración para aliviar el bloqueo contra la Isla.

Por su parte, el Gobierno cubano ha dado la bienvenida a la primera etapa de normalización de relaciones con EEUU, que pasa por la apertura mutua de embajadas, si bien advierte que el proceso no podrá continuar mientras se mantenga el bloqueo económico. La Habana exige, además, indemnizaciones por los daños causados por EEUU.

Este es el triunfo de la Dignidad de un pueblo, que no se doblegó ni un momento ante el poder aparentemente incontrarrestable del imperio. La consigna ”Patria o muerte”  vuelve a vencer.  http://www.ecured.cu/

Ronald Wilson


http://www.elsiglo.cl/web/index.php/2015-04-16-16-40-04/331-cuba-el-triunfo-de-la-dignidad

















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