“Porque esta gran humanidad ha
dicho « ¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se
detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto
más de una vez inútilmente. Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como
los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera e
irrenunciable independencia.» Ernesto Guevara, Discurso en la Asamblea General
de Naciones Unidas, 11 de Diciembre de 1964.
En 1964 ingresé a militar a las
Juventudes Comunistas de Chile. Como muchos jóvenes de mi generación lo hice
bajo el calor del triunfo de la
Revolución Cubana. Recuerdo que una de mis primeras actividades militantes fue
organizar junto a mis compañeros de la DESEC (Dirección de Estudiantes
Secundarios Comunistas), una actividad de conmemoración del 26 de Julio en la
vieja casona de Avenida Matta, para lo cual me encomendaron conseguirme una
bandera cubana en el consulado
(Chile obedeciendo las ordenes de la EEUU y la OEA rompieron relaciones
diplomáticas con Cuba en 1962). Ese fue
una de las grandes emociones como joven comunista, lo que ilustra lo que
significó para nosotros la gesta heroica del pueblo cubano.
Si hacemos un rápido raconto
histórico nos daremos cuenta de la barbarie
que significó la política norteamericana
de agresión en contra del pueblo
Cubano.
Desde el triunfo de la Revolución,
la OEA asume el rol de
servidor de los intereses de EEUU
y se transforma en la plataforma para la imposición del aislamiento contra Cuba
en el hemisferio y el respaldo a una eventual intervención militar. La “cuestión” cubana ocupó, desde entonces, un
lugar prioritario en la agenda de la OEA y se comenzaron a sentar las bases
para el ostracismo político-diplomático de Cuba.
La preocupación por Cuba era tan
fuerte que se establece en 1959, la Reunión
de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, la primera de las cuales se
realizó en Santiago de Chile. De allí en más las sucesivas convocatorias de
esta instancia, fueron perfeccionando los mecanismos “institucionales” para enclaustrar a la Revolución Cubana.
La VII Reunión de Consulta se celebró en San
José en agosto de 1960. Esta reunión fue
escenario de una de las más memorables batallas diplomáticas libradas por Cuba,
cuya delegación encabezada por el Canciller Raúl Roa, no sólo impugnó la agenda anti cubana, sino que propuso sustituirla por otra que constituyó una denuncia incontestable de la verdadera
situación que debía enfrentar la OEA en aquellos momentos. Cuba propuso el
fortalecimiento de la solidaridad y defensa colectiva de los pueblos de América
Latina y el Caribe, frente a las continuas agresiones económicas y militares de Estados Unidos a lo
largo de la historia, y en uno de los
grandes gestos de la dignidad permanente de Cuba, al momento de anunciar la
decisión de retirarse de la citada Reunión el Canciller Roa expresó: “Me voy
con mi pueblo, y con mi pueblo se van también de aquí los pueblos de nuestra
América.”
En 1961 arreciaron las agresiones
contra Cuba que culminan en la invasión mercenaria y su posterior derrota en
abril de ese año en Playa Girón. Como
era de esperar, la OEA guardó silencio.
En enero de 1962 la OEA convocó a
la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, la que se realizó en Punta del Este, Uruguay. En esta reunión
se fragua la vergonzosa exclusión de Cuba del sistema interamericano, por
imposición expresa del Gobierno de los Estados Unidos.
En el texto de la resolución podemos leer consideraciones como las siguientes: “Es
evidente que las vinculaciones del Gobierno cubano con el bloque
chino-soviético inhabilitan a dicho Gobierno para cumplir las obligaciones estipuladas
en la Carta de la Organización y en el Tratado Interamericano de Defensa
Recíproca.” Seguidamente, se declara: “Que el actual Gobierno de Cuba, como
consecuencia de sus actos reiterados, se ha colocado voluntariamente fuera del
Sistema Interamericano;”… “Que el actual Gobierno de Cuba, que oficialmente se
ha identificado como un Gobierno marxista-leninista, es incompatible con los
principios y propósitos del Sistema Interamericano.” http://www.oas.org/consejo/sp/rc/Actas/Acta%207.pdf
Desde ese momento Estados Unidos
despliega la más virulenta maniobra en la OEA que culmina con sanciones y
ruptura de relaciones diplomáticas de la mayoría de países latinoamericanos con
Cuba. Solo México resiste tal presión. Chile bajo el gobierno de Jorge Alessandri, siendo su Ministro de Relaciones Exteriores
Enrique Ortuzar Escobar, rompe relaciones con Cuba, las cuales solo serán restablecidas por el
Gobierno Popular de Salvador Allende.
En febrero de 1962, mediante la
Orden Ejecutiva Presidencial se implanta formalmente el “embargo” total del
comercio entre Estados Unidos y Cuba. Posteriormente, el Departamento del
Tesoro anuncia la prohibición de entrada en territorio norteamericano de
cualquier producto elaborado, total o parcialmente, con productos de origen
cubano, aunque fuese en un tercer país. Al año siguiente, entra en vigor el
Reglamento para el control de los activos cubanos prohibiendo todas las
transacciones con Cuba y congelando los valores del Estado cubano dentro de
Estados Unidos y finalmente en mayo de
1964 el Departamento de Comercio implanta prohibición total de embarques de
alimentos y medicinas a Cuba. En 1982,
en una nueva escalada, el Gobierno Norteamericano integra a Cuba a los países
que patrocinan el terrorismo, junto a Irán, Siria, Irak y Sudán.
El bloqueo económico, comercial y
financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba por medio siglo, es el
más largo en la historia de la humanidad, es la expresión más alta de una
política cruel e inhumana, carente de legalidad y legitimidad y deliberadamente
diseñada para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población
cubana.
El Gobierno de Estados Unidos,
lejos de poner fin al bloqueo que impuso contra Cuba, mantuvo en vigor las
leyes, disposiciones y prácticas que le servían de sustento y a pesar de las
condenas mundiales contra el bloqueo, mantuvo y reforzó los mecanismos
políticos, administrativos y represivos para su instrumentación más eficaz y
deliberada.
La política de los Estados Unidos
contra Cuba se caracterizó por la aplicación de la extraterritorialidad, imponiendo sanciones y
persecución extraterritorial contra personas, instituciones y empresas de terceros países
que establecieran o se propusieran establecer relaciones económicas, comerciales,
financieras o científico-técnicas con Cuba, arrogándose el Gobierno de los
Estados Unidos el derecho de decidir sobre asuntos que son atributos de la
soberanía de otros estados.
Después de 50 años de ignominia, el
17 de diciembre de 2014 en anuncios simultáneos los presidentes de Cuba, Raúl
Castro Ruz y Barack Obama, de Estados Unidos anunciaron el restablecimiento de
las relaciones diplomáticas entre los dos países. El presidente norteamericano
reconoció el fracaso de la política de bloqueo económico contra Cuba y la
necesidad de realizar un cambio en este sentido. En esa línea anunció un grupo
de acciones a tomar por parte de su administración para aliviar el bloqueo
contra la Isla.
Por su parte, el Gobierno cubano ha
dado la bienvenida a la primera etapa de normalización de relaciones con EEUU,
que pasa por la apertura mutua de embajadas, si bien advierte que el proceso no
podrá continuar mientras se mantenga el bloqueo económico. La Habana exige,
además, indemnizaciones por los daños causados por EEUU.
Este es el triunfo de la Dignidad
de un pueblo, que no se doblegó ni un momento ante el poder aparentemente
incontrarrestable del imperio. La consigna ”Patria o muerte” vuelve a vencer. http://www.ecured.cu/
Ronald Wilson
http://www.elsiglo.cl/web/index.php/2015-04-16-16-40-04/331-cuba-el-triunfo-de-la-dignidad
http://www.elsiglo.cl/web/index.php/2015-04-16-16-40-04/331-cuba-el-triunfo-de-la-dignidad

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