viernes, 3 de julio de 2015

ECUADOR Y EL ASALTO DE LA DERECHA

Ecuador vive un duro conflicto político, producto de la provocación de la Derecha  para desestabilizar al Gobierno. Pero tampoco podemos desconocer que sectores populares, organizaciones sindicales, indígenas  y ecologistas se vienen movilizando desde hace más de un año en contra la implementación de proyectos de carácter ambiental  y extractivista  en la mega minería. 

Recordemos que el presidente Rafael Correa, llegó al poder en el 2006 con un programa de cambios profundos  representando a  la Revolución Ciudadana, fundamentalmente para superar a la seguidilla de gobiernos populistas y corruptos, lo cual concitó un amplio apoyo popular y social.

Uno de los máximos logros del gobierno de Correa ha sido, la convocatoria a una Asamblea Constituyente  que redactó una nueva Constitución, que se reconoce como modelo de democracia y participación ciudadana.  Sin embargo en estos diez años de gobierno no todo ha sido fácil. A partir de la aprobación de la Constitución  en 2088, sectores más ligados a la izquierda  han tomado como bandera  la  intangibilidad del texto constitucional, dado que hasta la fecha  ha tenido varias modificaciones, para adecuarlas a las políticas impulsadas por el Ejecutivo. Entre las  normativas más discutidas  destacan  la Ley de Aguas, la Ley de minas, la Ley Galápagos y la Ley de Justicia Laboral, junto con aprensiones respecto a las políticas hegemónicas culturales, como el cierre de las escuelas interculturales bilingües y la explotación del parque nacional Yasuní, frente a las cuales el Gobierno ha tenido  poco dialogo con el mundo social, lo que en parte ha debilitado su gestión.

Pero en  las últimas semanas, la presentación del  proyecto de Ley de Herencias y Plusvalía,  desencadenó una ola de protestas encabezadas por una alicaída derecha  liderada por Jaime Nebot  Alcalde de Guayaquil, que ha logrado arrastrar a sectores medios.  Frente a las masivas protestas de la derecha en Guayaquil, Quito y otras ciudades, el gobierno  suspendió temporalmente  la  discusión del controvertido  proyecto de Ley y llamó a un “Diálogo Nacional”.

No cabe duda que las marchas y movilizaciones en contra del Gobierno, acompañadas  con  los  gritos de "¡Fuera Correa!" y "¡No más impuestos!" no respondían a un clamor popular espontáneo, sino que a un plan orquestado desde la oposición, que si bien,  toman como pretexto el citado proyecto de ley, sus objetivos políticos de desestabilizar al Gobierno constitucional, son evidentes.

¿Pero cuál es el trasfondo de este conflicto político?  La beligerancia estalla con la  decisión de Rafael Correa de enviar a la Asamblea Nacional, el 5 de junio pasado, el proyecto de Ley Orgánica para la Redistribución de la Riqueza (Ley de Herencias) situación que provocó el inmediato descontento del sector más acaudalado de la sociedad ecuatoriana. La realidad  demuestra que el 2% de las familias ecuatorianas concentran el 90% de las grandes empresas del país. “Se evidenció la concentración de la propiedad” manifestó Corea.  “Eso es malo, es una de las fuentes de inequidad en Ecuador y en el mundo”,  el impuesto  de herencia es solamente “para los grandes conglomerados que generan dinastías”, explicó el Presidente.

Según Juan Manuel Krag, columnista de Actualidad RT, “para los herederos directos -hijos, nietos, padres o abuelos- la nueva legislación prevé una tasa marginal de hasta el 47,5% que se aplicará sólo al 1% más pudiente,  con esa tasa marginal  los herederos jamás pierden el control accionario sobre las empresas de sus padres, por lo cual  se  manifiesta que es  falso argumentar que se quiere acabar con las empresas familiares”,  como se acusa desde la derecha.

Más allá de la discusión técnica sobre la Ley de Herencia,  lo importante es  comprobar si con las medidas que contiene el proyecto, es posible sustentar y ampliar los programas sociales,  circunstancia que es inviable sin que exista una redistribución de recursos.  La derecha ecuatoriana argumenta que no se deben aumentar los impuestos   a los que más tienen,  sino que incluso favorece reducirlos,  razones equivalentes a las  propuestas  de la derecha en Argentina, Brasil o  Chile,  quienes se niegan a  tocar bajo ningún concepto los  grandes intereses empresariales.  El Gobierno de  Ecuador, propone una solución realista,  que le permita continuar su política social comprendida en el Plan Nacional Buen Vivir 2013-2017,  que indica que los que más tienen,  aporten más, apuntando  a una redistribución garantizada por la propia Constitución del país. El debate lo conocemos en profundidad en Chile, con el proyecto de Reforma Tributaria.  

Este y no otro es el meollo del conflicto provocado por la oligarquía, frente al cual  Rafael Correa,  desafió  a Nebot para que se presente a las elecciones presidenciales del 2017. "Si cree que tiene la mayoría, preséntese en el 2017, yo me presento y lo derrotaré incluso en Guayaquil", aseguró el Presidente.

El mandatario ecuatoriano ha rechazado los planes desestabilizadores que se han registrado en las últimas semanas  en el país, incluso dejando entrever que existiría  un Golpe de Estado en marcha. El Presidente Rafael Correa ha llamado al pueblo ecuatoriano a defender el proceso democrático,  y  ha convocado al pueblo a  construir un país más justo… “Aquí nadie se me cansa compañeros, más firmes que nunca para defender y respaldar a nuestra revolución", ha expresado el Presidente.

Ronald Wilson

http://www.elsiglo.cl/web/index.php/2015-04-16-16-40-04/309-ecuador-y-el-asalto-de-la-derecha





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