El año 2015 será emblemático para
la lucha mundial contra la pobreza y por un desarrollo sostenible y equitativo
con tres cumbres claves. Recientemente se realizó la Conferencia de Financiamiento para el Desarrollo en Addís
Abeba, próximamente se celebrará la Conferencia de Objetivos de Desarrollo
Sostenible en Nueva York en septiembre, y la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático en París en diciembre, todas vitales para establecer
un curso de acción global para erradicar la pobreza y proteger el medio
ambiente.
Un tópico central de las tres
reuniones son las propuestas para la reforma de los sistemas financieros y
comerciales internacionales, con el objetivo de apoyar la concreción de las
Metas de Desarrollo Sostenible. Dichas reformas deben basarse en el derecho al
desarrollo de todos los países y en garantizar los derechos económicos y
sociales para todos. Se espera que este programa de desarrollo post 2015 aborde
muchas materias, entre ellas, la erradicación de la pobreza y el hambre, la
mejora de la salud y la educación, la construcción de ciudades más sostenibles,
la lucha contra el cambio climático y la protección de los bosques y
océanos.Pero para lograrlo, se necesitan decisiones políticas agresivas que
modifiquen las estructuras y los sistemas financieros a nivel nacional y
global.
En Addis Abeba, Etiopía, en la
III Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo realizada del
13 al 16 de julio, según la ONU, se logró un “acuerdo histórico” para generar
recursos que garanticen la futura Agenda del Desarrollo Sostenible, que se
aprobará en septiembre en Nueva York, con ambiciosas metas para alcanzar como
máximo en 2030.
Según Ban Ki Moon, Secretario
General de Naciones Unidas, el acuerdo alcanzado en Etiopía, “es fundamental en
la construcción de un futuro sostenible para todos y proporciona un marco
global para la financiación del desarrollo sostenible”. En el comunicado
oficial se destaca que se ha logrado un acuerdo sobre la financiación a través
de la colaboración público-privada y la mejora de sus sistemas de recaudación
nacionales.
La Declaración Final de la Agenda
de Desarrollo de Addis Abeba, incluye más de cien iniciativas que supuestamente
tienen como objetivo mejorar las fuentes de financiación de los países
emergentes y será el documento base que sustituirá a los Objetivos de
Desarrollo del Milenio (ODM), que finalizan este año 2015, y se reemplazapor
los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
En opinión de los países en
desarrollo y del mundo social, la Declaración Final retrocede respecto de
acuerdos alcanzados en las conferencias anteriores de Monterrey y Doha, y es
insuficiente para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Por tal razón, las críticas al acuerdo no se hicieron
esperar.
Entre otras razones, porque según
se desprende de la Declaración Final, transitamos hacia la privatización del
desarrollo. Los donantes de los países desarrollados evitan cada vez más su
responsabilidad en la financiación del desarrollo, poniendo énfasis en la
cooperación Sur-Sur, y en la movilización de recursos propios y del sector
privado.
En Addis Abeba no se consiguió un
aumento de los fondos necesarios para acabar con la pobreza, a pesar de que los
países donantes se han vuelto a comprometer con la aportación del 0,7% del PIB para
financiar el Desarrollo. Esta asistencia fue acordada en la 34 Sesión de la
Asamblea General en 1980. A pesar de
este acuerdo, solo cinco países han alcanzado esa meta: Dinamarca, Países
Bajos, Luxemburgo, Noruega y Suecia. El resto de los países desarrollados ha
mantenido su ayuda oficial para el desarrollo en alrededor del 0.3 %. Estos
antecedentes nos hacen pensar que esta declaración de intenciones de la
reciente Conferencia, sin un calendario
claro de ejecución son palabras vacías.
Por otro lado, no hay avances hacia una reforma fiscal
global.Algunas de las medidas alcanzadas servirán para ampliar la base de
ingresos, mejorar la recaudación de impuestos y luchar contra la evasión fiscal
y los flujos financieros ilícitos. Pero no prosperó la propuesta de crear una
agencia contra el fraude fiscal dependiente de la ONU, que diera voz y voto a
los países más pobres. Esta moción resultó serel principal obstáculo de las
negociaciones.
De igual manera no se llevarán a
cabo las reformas en los sistemas fiscales que permitan aumentar los medios disponibles para la
financiación del desarrollo (FDD).
En este marco se debilita el
mandato de Naciones Unidas para abordar los problemas sistémicos, al no
lograrse un acuerdo de una ruta necesaria para abordar una reforma profunda del
sistema financiero internacional que tenga como eje los derechos humanos y el
desarrollo de los países.
En síntesis el modelo que ha
confirmado esta Conferencia, que estará vigente hasta 2030, nos conduce a un
incremento de las desigualdades Norte-Sur. Un modelo que por su naturaleza no
es sostenible.
Danny Sriskandarajah, Secretario
General de la Organización Civicus, con sede en Johannesburgo, Sudáfrica,
expresó claramente el sentimiento de la mayor parte de los países más empobrecidos,
“parece que los países ricos no pueden o no quieren aumentar los fondos a la
ayuda oficial, que constituyen una fracción de lo que ellos mismos prometieron
hace años…Estamos decepcionados porque el proceso de FDD aún no generó recursos
para financiar las inversiones necesarias que acaben con la pobreza o tomar
medidas significativas para abordar los problemas del sistema financiero
internacional…El resultado no aportará las reformas que necesitamos en campos
como el fiscal, que la mayor parte de la sociedad civil pretendía, y que son
necesarias para aumentar los recursos disponibles para el desarrollo”, afirmó.
En esta sociedad capitalista
globalizada, la lucha de los pueblos por un desarrollo digno y sostenible,
seguirá siendo una utopía mientras no se aúnen voluntades nacionales e
internacionales para realizar las transformaciones en el sistema económico y
político imperante. Por ello es imprescindible que desde el mundo social
organizado surjan iniciativas concretas para exigir a los países desarrollados
a comprometerse efectivamente y no retóricamente con los Objetivos del
Desarrollo del Milenio. (Naciones Unidas, Oxfam, Médicos del Mundo, Manos
Unidas)
Ver: Documento Final:
http://www.manosunidas.org/sites/default/files/docu_addis_abeba.pdf
http://www.elsiglo.cl/web/index.php/2015-04-16-16-40-04/396-financiamiento-para-desarrollo-sostenible

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