jueves, 18 de junio de 2015

PAZ EN COLOMBIA, ES PAZ PARA AMÉRICA LATINA.

El II Foro por la Paz en Colombia, reunido del 5 al 7 de junio en Montevideo, Uruguay  trabajó intensamente por fortalecer la solidaridad con el pueblo colombiano en su búsqueda de la paz con justicia social, para  terminar con  más de 50 años de conflicto social, político y armado.  (http://forumpelapaznacolombia.blogspot.com/)

El proceso de paz comenzó en Febrero de 2012, en La Habana, Cuba, con la presencia de representantes  del Gobierno de Colombia y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP),  con la participación de los Gobiernos Cubano y Noruego, y el apoyo del Gobierno Bolivariano de Venezuela,    para poner  fin al conflicto armado en Colombia.   De estas sesiones surge un “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, mediante el cual acuerdan “Iniciar conversaciones directas e ininterrumpidas sobre los puntos de la Agenda aquí establecida, con el fin de alcanzar un Acuerdo Final para la terminación del conflicto que contribuya a la construcción de la paz estable y duradera”. https://www.mesadeconversaciones.com.co/

La Agenda del Acuerdo incluyó una política de desarrollo agrario integral, acceso y uso de la tierras especialmente por los campesinos desplazados por el conflicto; participación política y mecanismos democráticos de participación ciudadana; fin del conflicto armado y desarme, reincorporación de la FARC a la vida política, fin al paramilitarismo, solución al narcotráfico, y reparación de víctimas.

La violencia política en Colombia se remonta al siglo XIX, con las guerras civiles entre los grupos armados  conservadores y liberales. La violencia continúa a principios del siglo XX, con el surgimiento de las luchas sociales y del Partido Socialista Revolucionario y el Partido Comunista Colombiano, que favorecían las luchas obreras y las insurrecciones  ligadas a los movimientos campesinos. En los años 30, reaparece la violencia entre los Partidos Conservador y Liberal,  con el asesinato Jorge Eliecer Gaitán. De esa época datan las primeras expresiones guerrilleras, ligadas a procesos de autodefensa campesina.

El actual fenómeno insurreccional proviene de los años 60, caracterizado por un enfrentamiento armado de carácter revolucionario, influido por la experiencia de la Revolución Cubana. En 1964  se crean las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC),  lideradas por Manuel Marulanda, “Tiro Fijo”, estrenándose con  un levantamiento armado en Marquetalia.  Las FARC,  se transformaron en la principal fuerza guerrillera de Colombia,  influyendo principalmente  en zonas rurales.

En 1965 nace el Ejército de Liberación Nacional (ELN) como un movimiento urbano y foquista. A esta organización perteneció el mítico cura revolucionario Camilo Torres. Posteriormente en 1966 surgió el Ejército Popular de Liberación (EPL) de tendencia maoísta, como consecuencia de la disidencia del Partido Comunista Colombiano (PCC). Posterior a los años 70 surgió el  Movimiento 19 de abril (M-19) que marca  una inflexión dentro de la insurgencia colombiana,  con un lenguaje más político e intelectual, que las anteriores expresiones armadas.

En los años 80 el conflicto se agudizó, producto de la crisis económica y el surgimiento de un fenómeno que corroerá a la sociedad colombiana como es el Narcotráfico. Paralelamente surgen los grupos paramilitares, financiados y organizados por los grandes terratenientes con la benevolencia de los sucesivos gobiernos.  En esta década se dieron los primeros intentos de negociación del Estado con algunas organizaciones insurgentes. Es así como a principios de los 90, se logra la desmovilización del  M-19, el PRT, el Quintín Lame, una facción del Ejército Popular de Liberación (EPL) y  la Corriente de Renovación Socialista (CRS), que se integran a la vida política legal.

Producto de la profunda crisis política, social e institucional que vivía Colombia, y a partir de un acuerdo transversal de fuerzas políticas en 1991, se convoca a una Asamblea Constituyente que redacta una Nueva Constitución, como base para reconstruir una institucionalidad colombiana más democrática y participativa.  A partir de ese momento, se establecieron nuevos  procesos de negociación y paz, con los sectores beligerantes, entre ellos, la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), integrada por las FARC, el ELN y la disidencia del EPL. Este proceso encabezado por el Gobierno de César Gaviria, entre 1991 y 1992, finalmente no prosperó,  y Gaviria comienza una guerra total contra la guerrilla, con el objetivo de derrotar militarmente a la insurgencia, estrategia que finalmente fortaleció a las FRAC y debilitó al Gobierno.

 En 1998 el Gobierno de Andrés Pastrana inició otro proceso de diálogo con las FARC,  por primera vez vinculado a  la comunidad internacional  y a organizaciones sociales.  En este intento se creó una zona desmilitarizada que generó inquietud por la ausencia de soberanía del Estado en una amplia zona del territorio nacional.  Por la complejidad,  y el nulo avance de las negociaciones, el conflicto deviene en la mayor ofensiva, tanto  del Estado, como de la guerrilla y de los paramilitares,  generalizándose las tomas armadas de poblaciones, las desapariciones forzadas, las masacres indiscriminadas de civiles, el desplazamiento forzado  y los secuestros colectivos de civiles, militares y políticos.

Durante este período se produce otro fenómeno que viene a complejizar más aún la situación colombiana, como es la intervención de Estados Unidos, con un tácito consentimiento latinoamericano. Estados Unidos interviene militarmente, mediante el Plan Colombia,  a través de asistencia en armas, entrenamiento e información, con el pretexto de la violencia y el narcotráfico.  La ayuda implicó 860,3 millones de dólares, en su mayor parte de contribución militar directa. (http://www.colectivodeabogados.org)  

La respuesta de  los grupos insurgentes fue la polarización del conflicto. Las FARC tratan de extender el conflicto a varios frentes, incluyendo ofensivas a las ciudades, confrontando tanto a las Fuerzas Armadas como a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Tras medio siglo de conflicto, ni el Estado ni los grupos armados han conseguido sus objetivos. La paradoja colombiana es que este conflicto armado, ha terminado por acentuar  las desigualdades sociales y políticas. Pero un elemento auspicioso es que la sociedad civil colombiana, la principal víctima del conflicto armado, comenzó a involucrarse activamente en los Proceso de Paz con propuestas políticas concretas que buscan el final de la violencia y que crean una dinámica que podría ser germen de integración social en la que la convivencia se imponga a la confrontación.

Pero los resultados humanitarios del conflicto son catastróficos. Según la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas del Conflicto Armado en Colombia  desde 1984, se registra una cifra aterradora de víctimas de acciones que han sido calificadas como crímenes de guerra:  7.169 personas despojadas de sus tierras;  54.599 por actos terroristas;  132.125 amenazados;  3.931 por violencia sexual;  93.165 desapariciones forzadas; 5.368.138 desplazados; 636.184 asesinatos; 10.537 por minas antipersonales; 75.079 por perdida de bienes muebles o inmuebles; 30.666 secuestros; 6.562, por tortura, 6.920, víctimas niños, niñas o adolescentes.  Autores, grupos insurgentes,  grupos paramilitares;    policía y ejército regular.  Al 1 de Junio de 2015, el registro cuenta con más 7.4  millones de víctimas.  (http://www.unidadvictimas.gov.co/index.php)

Por eso cobra tanta trascendencia el II Foro por la Paz de Colombia con  120 organizaciones y movimientos sociales, reunidas en Montevideo, Uruguay, quienes expresaron que…”para transitar hacía un continente libre del militarismo, debe ser superado el largo conflicto social y armado colombiano, que ha dejado millones de víctimas, hombres y mujeres en situación de desplazamiento forzado, desaparecidos/as, asesinados/as, exiliados/as, prisioneros/as políticos/as….Para lo cual es necesario el desmonte real de los grupos paramilitares y los obstáculos militaristas que constituyen uno de los principales obstáculos para la implementación de los posibles acuerdos de paz”.

Reiterando que “La sociedad colombiana tiene en el proceso de paz una oportunidad histórica para concretar su voluntad de justicia social, democracia y soberanía, con las cuales, las generaciones venideras podrán crecer, expresarse libremente y vivir dignamente….Por ello, respaldamos totalmente los diálogos de paz que se realizan en La Habana….entendiendo que existe la voluntad popular de Colombia y Nuestra América para lograrlo”. (http://forumpelapaznacolombia.blogspot.com/)

Recientemente, el Partido Comunista Colombiano, dio a conocer la realización de una  movilización nacional a favor de la paz, prevista para fines de julio, en apoyo al establecimiento de una  tregua en los enfrentamientos, para disminuir la intensidad del conflicto interno, y generar un clima de confianza en torno a los diálogos de paz que se realizan en La Habana, Cuba.  Al cierre del ciclo 37 de los Diálogos de Paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, el jefe de la delegación insurgente, el comandante Iván Márquez saludó los avances logrados por la Mesa en materia de la Comisión de Esclarecimiento y Verdad, en el marco del punto 5 de la Agenda, Víctimas. (http://www.pacocol.org/)  La Paz en Colombia, es la Paz  para América Latina.

Ronald Wilson



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