El II Foro por la Paz en
Colombia, reunido del 5 al 7 de junio en Montevideo, Uruguay trabajó intensamente por fortalecer la
solidaridad con el pueblo colombiano en su búsqueda de la paz con justicia social,
para terminar con más de 50 años de conflicto social, político
y armado. (http://forumpelapaznacolombia.blogspot.com/)
El proceso de paz comenzó en Febrero
de 2012, en La Habana, Cuba, con la presencia de representantes del Gobierno de Colombia y de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), con la participación de los Gobiernos Cubano
y Noruego, y el apoyo del Gobierno Bolivariano de Venezuela, para
poner fin al conflicto armado en
Colombia. De estas sesiones surge un “Acuerdo
General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable
y duradera”, mediante el cual acuerdan “Iniciar conversaciones directas e
ininterrumpidas sobre los puntos de la Agenda aquí establecida, con el fin de
alcanzar un Acuerdo Final para la terminación del conflicto que contribuya a la
construcción de la paz estable y duradera”. https://www.mesadeconversaciones.com.co/
La Agenda del Acuerdo incluyó una
política de desarrollo agrario integral, acceso y uso de la tierras
especialmente por los campesinos desplazados por el conflicto; participación
política y mecanismos democráticos de participación ciudadana; fin del
conflicto armado y desarme, reincorporación de la FARC a la vida política, fin
al paramilitarismo, solución al narcotráfico, y reparación de víctimas.
La violencia política en Colombia
se remonta al siglo XIX, con las guerras civiles entre los grupos armados conservadores y liberales. La violencia continúa
a principios del siglo XX, con el surgimiento de las luchas sociales y del Partido
Socialista Revolucionario y el Partido Comunista Colombiano, que favorecían las
luchas obreras y las insurrecciones
ligadas a los movimientos campesinos. En los años 30, reaparece la
violencia entre los Partidos Conservador y Liberal, con el asesinato Jorge Eliecer Gaitán. De esa
época datan las primeras expresiones guerrilleras, ligadas a procesos de
autodefensa campesina.
El actual fenómeno insurreccional
proviene de los años 60, caracterizado por un enfrentamiento armado de carácter
revolucionario, influido por la experiencia de la Revolución Cubana. En 1964 se crean las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC), lideradas por Manuel
Marulanda, “Tiro Fijo”, estrenándose con un levantamiento armado en Marquetalia. Las FARC, se transformaron en la principal fuerza
guerrillera de Colombia, influyendo principalmente
en zonas rurales.
En 1965 nace el Ejército de
Liberación Nacional (ELN) como un movimiento urbano y foquista. A esta
organización perteneció el mítico cura revolucionario Camilo Torres.
Posteriormente en 1966 surgió el Ejército Popular de Liberación (EPL) de
tendencia maoísta, como consecuencia de la disidencia del Partido Comunista Colombiano
(PCC). Posterior a los años 70 surgió el Movimiento 19 de abril (M-19) que marca una inflexión dentro de la insurgencia
colombiana, con un lenguaje más político
e intelectual, que las anteriores expresiones armadas.
En los años 80 el conflicto se
agudizó, producto de la crisis económica y el surgimiento de un fenómeno que corroerá
a la sociedad colombiana como es el Narcotráfico. Paralelamente surgen los grupos
paramilitares, financiados y organizados por los grandes terratenientes con la
benevolencia de los sucesivos gobiernos. En esta década se dieron los primeros intentos
de negociación del Estado con algunas organizaciones insurgentes. Es así como a
principios de los 90, se logra la desmovilización del M-19, el PRT, el Quintín Lame, una facción del
Ejército Popular de Liberación (EPL) y
la Corriente de Renovación Socialista (CRS), que se integran a la vida
política legal.
Producto de la profunda crisis
política, social e institucional que vivía Colombia, y a partir de un acuerdo
transversal de fuerzas políticas en 1991, se convoca a una Asamblea
Constituyente que redacta una Nueva Constitución, como base para reconstruir
una institucionalidad colombiana más democrática y participativa. A partir de ese momento, se establecieron
nuevos procesos de negociación y paz,
con los sectores beligerantes, entre ellos, la Coordinadora Guerrillera Simón
Bolívar (CGSB), integrada por las FARC, el ELN y la disidencia del EPL. Este
proceso encabezado por el Gobierno de César Gaviria, entre 1991 y 1992,
finalmente no prosperó, y Gaviria
comienza una guerra total contra la guerrilla, con el objetivo de derrotar
militarmente a la insurgencia, estrategia que finalmente fortaleció a las FRAC
y debilitó al Gobierno.
En 1998 el Gobierno de Andrés Pastrana inició otro
proceso de diálogo con las FARC, por
primera vez vinculado a la comunidad
internacional y a organizaciones
sociales. En este intento se creó una
zona desmilitarizada que generó inquietud por la ausencia de soberanía del
Estado en una amplia zona del territorio nacional. Por la complejidad, y el nulo avance de las negociaciones, el
conflicto deviene en la mayor ofensiva, tanto
del Estado, como de la guerrilla y de los paramilitares, generalizándose las tomas armadas de
poblaciones, las desapariciones forzadas, las masacres indiscriminadas de
civiles, el desplazamiento forzado y los
secuestros colectivos de civiles, militares y políticos.
Durante este período se produce
otro fenómeno que viene a complejizar más aún la situación colombiana, como es
la intervención de Estados Unidos, con un tácito consentimiento latinoamericano.
Estados Unidos interviene militarmente, mediante el Plan Colombia, a través de asistencia en armas, entrenamiento
e información, con el pretexto de la violencia y el narcotráfico. La ayuda implicó 860,3 millones de dólares, en
su mayor parte de contribución militar directa. (http://www.colectivodeabogados.org)
La respuesta de los grupos insurgentes fue la polarización del
conflicto. Las FARC tratan de extender el conflicto a varios frentes,
incluyendo ofensivas a las ciudades, confrontando tanto a las Fuerzas Armadas
como a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Tras medio siglo de conflicto, ni
el Estado ni los grupos armados han conseguido sus objetivos. La paradoja
colombiana es que este conflicto armado, ha terminado por acentuar las desigualdades sociales y políticas. Pero
un elemento auspicioso es que la sociedad civil colombiana, la principal
víctima del conflicto armado, comenzó a involucrarse activamente en los Proceso
de Paz con propuestas políticas concretas que buscan el final de la violencia y
que crean una dinámica que podría ser germen de integración social en la que la
convivencia se imponga a la confrontación.
Pero los resultados humanitarios
del conflicto son catastróficos. Según la Unidad de Atención y Reparación
Integral a las Víctimas del Conflicto Armado en Colombia desde 1984, se registra una cifra aterradora
de víctimas de acciones que han sido calificadas como crímenes de guerra: 7.169 personas despojadas de sus tierras; 54.599 por actos terroristas; 132.125 amenazados; 3.931 por violencia sexual; 93.165 desapariciones forzadas; 5.368.138
desplazados; 636.184 asesinatos; 10.537 por minas antipersonales; 75.079 por
perdida de bienes muebles o inmuebles; 30.666 secuestros; 6.562, por tortura,
6.920, víctimas niños, niñas o adolescentes.
Autores, grupos insurgentes,
grupos paramilitares; policía y
ejército regular. Al 1 de Junio de 2015,
el registro cuenta con más 7.4 millones
de víctimas. (http://www.unidadvictimas.gov.co/index.php)
Por eso cobra tanta trascendencia
el II Foro por la Paz de Colombia con 120 organizaciones y movimientos sociales,
reunidas en Montevideo, Uruguay, quienes expresaron que…”para transitar hacía
un continente libre del militarismo, debe ser superado el largo conflicto
social y armado colombiano, que ha dejado millones de víctimas, hombres y
mujeres en situación de desplazamiento forzado, desaparecidos/as,
asesinados/as, exiliados/as, prisioneros/as políticos/as….Para lo cual es
necesario el desmonte real de los grupos paramilitares y los obstáculos
militaristas que constituyen uno de los principales obstáculos para la
implementación de los posibles acuerdos de paz”.
Reiterando que “La sociedad
colombiana tiene en el proceso de paz una oportunidad histórica para concretar
su voluntad de justicia social, democracia y soberanía, con las cuales, las
generaciones venideras podrán crecer, expresarse libremente y vivir dignamente….Por
ello, respaldamos totalmente los diálogos de paz que se realizan en La Habana….entendiendo
que existe la voluntad popular de Colombia y Nuestra América para lograrlo”. (http://forumpelapaznacolombia.blogspot.com/)
Recientemente, el Partido
Comunista Colombiano, dio a conocer la realización de una movilización nacional a favor de la paz,
prevista para fines de julio, en apoyo al establecimiento de una tregua en los enfrentamientos, para disminuir
la intensidad del conflicto interno, y generar un clima de confianza en torno a
los diálogos de paz que se realizan en La Habana, Cuba. Al cierre del ciclo 37 de los Diálogos de Paz
entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, el jefe de la delegación
insurgente, el comandante Iván Márquez saludó los avances logrados por la Mesa
en materia de la Comisión de Esclarecimiento y Verdad, en el marco del punto 5
de la Agenda, Víctimas. (http://www.pacocol.org/) La Paz en Colombia, es la Paz para América Latina.
Ronald Wilson

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