miércoles, 10 de junio de 2015

EL DILEMA DE AMERICA LATINA ENTRE LA MEGAMINERÍA Y EL RESPETO A L MEDIOAMBIENTE

“La historia de América Latina es la historia del despojo de los recursos naturales”.
Eduardo Galeano.

Doscientos intelectuales, artistas, académicos latinoamericanos y norteamericanos, encabezados por el  prestigioso filósofo Noam Chomsky, han enviado recientemente una carta al presidente peruano, Ollanta Humala, protestando por la declaración de estado de emergencia en la Provincia de Islay en el Departamento de Arequipa, provocado por los graves disturbios a causa de la instalación del proyecto minero Tía María. Varias provincias del Perú, incluida Lima, han sido escenario de fuertes enfrentamientos con la policía con miles de personas en las calles.  De acuerdo con los informes, cuatro personas han muerto en los disturbios  y se han contabilizado más de 200 heridos.

La carta a Humala, finaliza con un dramático llamado…,”los abajo firmantes le pedimos firme y respetuosamente que tome este conflicto como una oportunidad para dar inicio a un amplio diálogo y consulta democrática y participativa sobre estrategias de desarrollo alternativas a la minería de tajo abierto y al extractivismo exportador….que a veces se imponen como las únicas vías posibles de desarrollo económico para el país, olvidando el carácter volátil y fluctuante de su demanda, así como el derecho a la tierra y al agua de los miles de peruanos y peruanas afincadas en las regiones donde se ubican los yacimientos mineros. El cobre y el oro pueden hacer ricos a algunos y dar una sensación de bienestar momentánea mientras dure la demanda externa. Pero sin agua y agricultura todos perecemos”. (RT Noticias/TeleSur)

Los campesinos y pobladores de la zona argumentan que las operaciones a tajo abierto del proyecto Tía María afectarán su producción  agrícola,  devastarán los cursos de agua  y destruirá el frágil ecosistema de la región, por lo cual solicitan la revisión de los estudios de impacto ambiental y de no ser así, el cierre del proyecto.

Sin embargo, el problema de fondo de los mega proyectos mineros, no se refiere al hecho puntual de lo que sucede en el Perú, si no que se vincula a un modelo de desarrollo neoliberal impuesto en América Latina, que es aplicado incluso por gobiernos de tendencias progresistas de la región.  El modelo extractivista minero, ha entregado en propiedad o en concesión el subsuelo de nuestros países a grandes empresas transnacionales que imponen un sistema de producción intensivo, con altas tasas de ganancias y mínimos retornos impositivos  o royalties para los respectivos países. Es una política común establecida por  gigantes como  Southern Perú Copper Corp., Alturas Mineral Corp., en Perú;  Corrientes Resouces Inc., Copper Mesa Mining, y Euro Pacific Canadá, en Ecuador; la BHP Billignton, Anglo American, Barrig Gold, Antofagasta Minerals, en Chile.

Tal como lo recoge un estudio realizado por la Fundación Rosa Luxemburgo,  el tema dice relación con la validación de un marco permisivo para la inversión extranjera en el sector minero, en el cual el gobierno apuesta por la gran minería como una actividad estratégica para el modelo económico. La postura del gobierno ecuatoriano se basa en la alta demanda mundial de todo tipo de minerales, lo que ha provocado un incremento notable de los precios de los minerales en el mercado mundial. Sin embargo, esta decisión, no toma en cuenta los costos sociales y ambientales del extractivismo minero a gran escala. Lo que se busca es garantizar altos ingresos para las arcas fiscales que permitan financiar programas de obras públicas e inversión social. Sin embargo, esta actividad minera abrirá el subsuelo ecuatoriano a las grandes transnacionales mineras, como sucede ya en otros países del Sur, incluidos Perú y Chile. (La Minería a Gran Escala en Ecuador. William Sacher y Alberto Acosta, Fundación Rosa Luxemburgo).

En Chile la situación es conocida. Según la Fundación Terram,…”se configura un cuadro bastante complejo: numerosos proyectos mineros, gran cantidad de termoeléctricas y poca disponibilidad de agua, todo esto parece ser desfavorable para el desarrollo de la minería nacional, considerando que estas regiones concentran 70% de la producción minera y el 66% de la inversión proyectada del sector…”  Además es importante considerar que las regiones mineras existen un valioso ecosistema y economías locales que se ven directamente afectadas por la actividad minera y los enclaves industriales.

Como hemos visto en los tres países citados, Ecuador, Perú y Chile, uno de los impactos  más graves de la minería se produce al no haber regulaciones estrictas sobre la dilapidación del recurso hídrico, situación nociva que  genera diversas zonas de sacrificio socio-ambiental, en los sitios de enclave de las actividades extractivas. Si bien es cierto que la actividad minera es altamente rentable, es a la vez, enormemente destructiva del medioambiente natural y social. El modelo de desarrollo “extractivista” que ha imperado en nuestros países es urgente modificarlo, imponiendo marcos regulatorios estrictos, que tengan como base la sostenibilidad del sistema, el respeto a los derechos de las personas, el fomento de las economías locales y el resguardo a los ecosistemas, asegurando el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación.

Frente a esto, organizaciones ambientalistas y de promoción de un desarrollo sostenible plantean que antes de dar en concesión minera un área se debería medir si los beneficios de esa actividad son superiores a los costos potenciales de carácter social, cultural, sanitario y ambiental que ésta pueda significar, y si dichos beneficios pueden ser distribuidos equitativamente. En Chile es imprescindible que la Nueva Constitución, reconozca, asegure y garantice ampliamente los derechos medioambientales y a vivir en un medio ambiente libre de contaminación.


Ronald Wilson


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