Reunidos en Bruselas el 7 y 8 de mayo de 2015, el Foro de Sao Paulo y el
Partido de la Izquierda Europea emitieron una declaración fijando su posición ante el “II Encuentro de Jefes de Estado y de Gobierno
de los países miembros de la Unión Europea y la CELAC”, a realizarse los días 10 y 11 de junio
próximos en la sede de la UE. En la cumbre se prevé la asistencia de 61 jefes
de Estado o de Gobierno. Se espera que la Cumbre sea una oportunidad para
profundizar en el diálogo político sobre las iniciativas orientadas a los
ciudadanos en relación con la innovación para el crecimiento sostenible, la
educación, la seguridad y el cambio climático.
En la Declaración conjunta, el
FSP y el PIE afirman que la crisis Europea, ha terminado por afectar a los
pueblos de América Latina y del Caribe y a otros continentes, a causa de la
implementación de políticas de ajuste estructural, que implicaron políticas de austeridad,
desvalorización del trabajo y de los
salarios, con regímenes fiscales favorables a las grandes empresas y a los sectores
financieros, precarización del empleo y exacerbación de la competencia en
nombre de la competitividad. Esta
situación produjo el empobrecimiento, desempleo y marginalización de vastos
sectores de la población europea, generando un peligro adicional como es el
fortalecimiento de fuerzas extrema derecha, xenófobas, racistas y filo
fascistas.
La Declaración del FSP y el PIE advierte con optimismo el surgimiento en América Latina, de alternativas progresistas
que han implementado políticas favorables al empleo, a la protección social y
programas sociales que han sacado de la pobreza a millones de personas. En
Europa, los intentos progresistas han sido tímidos y han surgido de los países
más castigados, como son Grecia que ha elegido una opción política contraria a las
lógicas neoliberales y últimamente España con el interesante avance de fuerzas
nuevas como Podemos.
Asimismo, los firmantes, ven con
preocupación la escalada de violencia en Ucrania y llaman a las partes en
conflicto a redoblar esfuerzos en la búsqueda de una solución política
negociada, igualmente rechazan la intervención militar en el Medio Oriente que
exacerban las divisiones entre los pueblos, y rechazan el rol de la UE al
participar en estas acciones, lo cual le niega la posibilidad de ser una voz
autónoma en favor de la paz.
La Declaración, reconoce que en América latina y el Caribe, antiguos
conflictos como la acción de las FARC comienzan a vislumbrar un final, y la nueva
etapa de distención de las relaciones de Cuba con Estados Unidos, avanzan
positivamente sobre la base de la negociación y del diálogo. A su vez se plantea que la reanudación del
dialogo entre Cuba y la UE, debería
propender a anular la “Posición Común de
la UE hacía Cuba” de 1996, constituyendo
sus relaciones sobre el respeto y la no
injerencia. Asimismo debería llevar a la UE a actuar de manera más resuelta en
favor del levantamiento inmediato del bloqueo norteamericano contra Cuba.
Igualmente, el FSP y el PIE solidarizan con
Venezuela frente al decreto de Barack Obama declarando a este país como una
amenaza para su seguridad.
Importancia se otorga en la Declaración a la situación de
las migraciones africanas a través del Mediterráneo en el que miles de personas
han muerto tratando de alcanzar las costas europeas. Solo la acción solidaria
con quienes emigran y el abandono de las visiones neocoloniales pueden aportar
una alternativa a la situación actual, expresa la Declaración.
Asimismo, los firmantes rechazan,
las propuestas de los Tratado Transatlántico TTIP y del Tratado Transpacífico
TPP. Las relaciones entre la Unión Europea y la CELAC deben rechazar estas
lógicas que plasman las relaciones entre
los pueblos según los patrones neoliberales. Es necesario que la Unión Europea
escuche las propuestas de los países latinoamericanos en cuanto a la protección
de la propiedad intelectual, que deben dejar de ser un medio de proteger los
intereses de las transnacionales en detrimento de los derechos a la salud y a
la educación.
Un tema importante de la
Declaración se refiere a la paz, al manifestar que un verdadero diálogo
político entre la Unión Europea y la CELAC deberá contar con actores decididos
en favor del desarme y del tratado de no proliferación y una fuerza propositiva
en pro de la creación de marcos para la prevención y solución de conflictos.
El FSP y el PIE subrayan
finalmente, la necesidad de llegar a una convergencia entre los países europeos
y latinoamericanos, que permita un acuerdo sobre estrategias comunes frente al
cambio climático, en la reunión de la XXI
Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
el Cambio Climático (CMNUCC) o COP21, que se celebrará en diciembre de 2015 en Paris.
El Foro de Sao Paulo y el Partido
de la Izquierda Europea, en su carácter de entidades regionales que agrupan a
diversas fuerzas progresistas de América Latina y de Europa llaman a comprometerse en acciones en favor de una
verdadera integración que se construya sobre la cooperación, la complementariedad
y la solidaridad entre los pueblos.
Ronald Wilson

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