La crisis griega ha vuelto a tensionar los mercados europeos.
Las negociaciones sobre la deuda llegan a su desenlace sin que se logre un
acuerdo aceptable para el gobierno y el
pueblo heleno. Es evidente que Grecia necesita
ayuda exterior frente a los acreedores que estrangulan su economía, pero esos
fondos siguen bloqueados a la espera de un acuerdo con sus socios europeos, que
de no alcanzarse en las próximas semanas, llevaría a Grecia a una suspensión de
pagos. Para el Gobierno del Primer Ministro
Alexis Tsipras, la solución no puede ser a cualquier costo.
Las raíces de la crisis datan
del 2004. Durante el gobierno conservador
de Caramanlís, se aumentó la plantilla de funcionarios y sus prebendas: según
el Banco Nacional de Grecia hasta 2009 se
contrató a más de 100 mil funcionarios, incrementando los empleados públicos en
un 70%, con suculentos incrementos salariales, aumentando sin precedentes el gasto público y la deuda. A esto se suma la reducción de los ingresos
fiscales, entre otras cosas por la fuerte evasión tributaria. Increíblemente el
Gobierno presentaba a la UE informes falseados, hasta que en 2009, se
conoció la cruda realidad económica con un déficit público de un 13% del PIB,
contrario a las exigencias de la Unión Europea que debía de ser de un 3%
(Tratado de Maastricht).
Por otro lado, el alto nivel de corrupción en Grecia constituye otra causa de la crisis. Según el informe anual de
corrupción de Transparencia Internacional en 2010, se constató que el costo de los sobornos fue de 632
millones de euros, estimándose en 2009
un total de 787 millones, momento en que estalla la crisis. Esta situación convirtió
a Grecia en paria de los mercados
financieros, no pudo refinanciar su deuda, por lo que los gobiernos de turno
gestionaron un enorme rescate e impusieron un programa de austeridad de efectos
devastadores para el pueblo griego. http://cdri.funglode.org/files/documentos/julio/2011-CRISIS%20GRIEGA.pdf
Con un sistema político griego esencialmente corrupto,
que no era un mero clientelismo, sino una práctica en la cual los dos grandes partidos, Nueva Democracia y
el PASOK, actuaban como los partidos del “gasto sin impuesto”, el chilenisimo “paga moya”, donde aparentemente la sociedad prosperaba, pero los déficits y la
deuda se acumulaban, experimentando enormes pérdidas de competitividad, con graves problemas sociales sin resolver.
Está claro que la crisis no fue
solo griega, dejando de manifiesto la debilidad de la eurozona. Pero, mientras que los demás países en parte
han superado sus dificultades, Grecia sigue en la inestabilidad, a causa de sus
graves problemas de arrastre que la hicieron más vulnerable. En el clímax de la
crisis la situación se hizo insostenible,
las inversiones se
congelaron, el superávit prácticamente
despareció, y una fuga masiva de depósitos dejó a la economía sin liquidez ni crédito. Grecia
quedó al borde del abismo.
Las consecuencias políticas
fueron el desmoronamiento del sistema de partidos tradicionales y de los
gobiernos conservadores y socialdemócratas que se repartían por décadas el poder. En medio de esta catástrofe el pueblo griego
reaccionó con inusitada madurez
confiando en la coalición de
Izquierda SYRIZA, eligiendo Alexis
Tsipras en las elecciones de 2015, con un enérgico programa anti austeridad.
El desafío era gigantesco, el
nuevo gobierno tuvo que enfrentar las duras propuestas ideadas por la Troika (FMI,
Banco Central Europeo, Comisión Europea) con imposiciones desmesuradas cimentadas
en las políticas neoliberales de extrema austeridad como única solución a la crisis.
Estas propuestas contienen diez puntos intransables, que se pueden
revisar in extenso en: http://www.expansion.com/economia/2015/06/05/55713a3b22601de75c8b456c.html
Frente a estas exigencias, el gobierno de Tsipras se niega cumplir con los
puntos que significan recortar derechos sociales en pensiones, jubilación
anticipada, disminución de salarios,
derecho a huelga, aumento del IVA, nuevos impuestos y privatizaciones de bienes
públicos. Frente a esta disyuntiva, Grecia
se enfrenta a una situación potencialmente explosiva pero se mantiene firme y
sostiene que la UE debe hacer
concesiones, tal como lo han exigido miles de personas que se congregaron en Atenas y otras ciudades.
Como vemos, la Troika sólo propone al
Gobierno griego el suicidio financiero (la suspensión de pagos) o el suicidio
político (trasgresión de las promesas
que llevaron a Syriza al poder).
Grecia se ve enfrenta a complejos
escenarios, por una parte el peligro cierto que el país entre en suspensión de
pagos, lo cual rememora los temores a
una crisis económica global similar al 2008, lo que significaría un impacto
financiero y comercial en América Latina. Pero por otro lado, existe la
alternativa del alejamiento de Grecia de la zona euro, con un potencial fortalecimiento
de las relaciones entre SYRIZA y el gobierno ruso y eventualmente con el
conjunto de países BRICS, situación que
ha encendido las alarmas en Europa. En esta coyuntura es posible que Grecia
esté manipulando a Rusia como carta de negociación con sus acreedores europeos,
pero también con la probabilidad real que Grecia se esté alejando de forma ineludible
de la UE y aproximándose a un aliado más flexible y a un inversor
potencial.
Al respecto es interesante consignar
lo que manifiesta el Premio Nobel de Economía Josef Sitglitz, quien expresa que la solución de la UE claramente no se
trata de un rescate a Grecia, sino a los bancos alemanes, y que frente a esa situación Europa debe mostrar su solidaridad porque no puede pedir a los
ciudadanos griegos que sacrifiquen sus vidas a través de su bienestar para
salvar a los bancos, cuando estos fueron los que causaron los problemas. Ahí está en juego el concepto de justicia
social. (elpais.com; elheraldo.es;
infobae.com; BBC.com)
Ronald Wilson
http://www.elsiglo.cl/web/index.php/orbe/283-grecia-estrangulada-por-los-bancos-europeos
http://www.elsiglo.cl/web/index.php/orbe/283-grecia-estrangulada-por-los-bancos-europeos







