El Acuerdo Transpacífico de
Cooperación Económica, TPP, es un tratado de libre comercio multilateral, promovido por Estados Unidos, que involucra a México, Perú y Chile, además
de otros países como Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei,
Singapur, Vietnam, Canadá.
El TPP regula variadas temáticas,
que inciden directamente en las economías y en la vida de los habitantes de los
países involucrados, sus negociaciones comenzaron en marzo del 2010, con
carácter secreto a espaldas de la
ciudadanía.
Las desventajas del TPP son evidentes
en diversos tópicos, por ejemplo que
pretende convertir a los proveedores de acceso a Internet en los responsables
de censurar contenidos unilateralmente, sin intervención de un organismo
superior como el poder judicial, garantizando nuestros derechos, que busca
expandir el plazo de protección a las patentes de medicamentos, lo que
significa mayores trabas para la fabricación de genéricos y, en consecuencia,
medicinas cada vez más caras, que causará que el acceso a música, películas,
libros y el conocimiento en general sea mucho más difícil y costoso, y que afectará
directamente los derechos como consumidores
al ser imposible transportar productos desde otro país o comprarlos en alguna
plataforma online, ya que estas operaciones requerirían de autorización del
titular de los derechos de autor, tal como lo denuncia la organización TPP Abierto. (http://tppabierto.net/derechos-consumidores)
Desde los ámbitos que promueven
este tratado aducen supuestas bondades, a partir de la existencia de un mercado potencial de 790 millones de
personas y un Producto Interno Bruto de US$ 27.477 millones, y que el TPP
representa cerca de un 40% del comercio global. Pero desde quienes se oponen al
acuerdo en los diversos países, se denuncia que sólo beneficiaría a las grandes
corporaciones perjudicando a la mayoría de los habitantes.
Las organizaciones de la Sociedad
Civil y sectores contrarios al tratado, denuncian con fuerza que la naturaleza secreta de las
negociaciones del TPP viola el derecho de los pueblos a conocer en profundidad sus contenidos e
implicancias, tanto por su confidencialidad como por el hecho que el proceso de
negociación no se revelará hasta cuatros años después de su entrada en vigor.
A través de una carta pública, fechada
en diciembre de 2014, organizaciones de
la sociedad civil a nivel internacional y expertos piden a los negociadores que
sigan el ejemplo de la UE y liberen la versión secreta de los textos del
acuerdo comercial y que se publique el actual borrador del acuerdo, así como
las posiciones de todas las naciones en las negociaciones.
En la citada carta a los Ministros
y Jefes de Delegación que negocian el
TPP, se expresa que…”El público tiene un interés legítimo en saber lo que se ha
decidido en su nombre y lo que ahora está en juego con las posiciones de
nuestros diversos países sobre estas controvertidas cuestiones
reglamentarias….Les llamamos a considerar el reciente anuncio de la Comisión
Europea como un precedente bienvenido a seguir, que reafirma su compromiso con
los principios fundamentales de la transparencia y la participación pública en la
elaboración de normas”. (http://es.consumersinternational.org/media/1533330/tpp_transparencyletter_12-2014-spanish-fnl.pdf)
En Chile, fruto del intenso
activismo de la sociedad civil contraria al TPP, el Senado por unanimidad
aprobó durante 2014 un proyecto de acuerdo que solicitaba a la Presidenta de la
República que, en ejercicio de sus atribuciones constitucionales, adopte las
medidas pertinentes para introducir mayor apertura y transparencia en la
negociación del Acuerdo. Por su parte la
DIRECON ha insistido que transparentar las tratativas del TPP ha sido un
compromiso prioritario para este gobierno.
Es necesario recordar que el
programa de Gobierno de Michelle Bachelet incluyó revisar el texto del TPP
debido a las amenazas que podrían significar para Chile. “Tenemos preocupación ante la urgencia por
negociar el acuerdo Transpacific Partnership (TPP). Para velar por el interés
de Chile se debe hacer una revisión exhaustiva de sus alcances e implicaciones”,
expresa el Programa de la NM. La
pregunta que cabe hacerse es ¿Por qué firmar un acuerdo en donde como país
tendremos mucho que perder y poco que ganar?
Es de esperar que la presión de
los pueblos países de América Latina, eviten la aprobación final de un nuevo
Tratado que a todas luces es atentatorio a los intereses de la ciudadanía y de
la independencia de nuestros países.
Ronald Wilson

No hay comentarios:
Publicar un comentario