Honor al combatiente de la bruma,
Honor al Comisario y al soldado,
Honor al cielo detrás de tu luna,
Honor al sol de Stalingrado.
(Pablo Neruda)
Hay pocos acontecimientos
históricos del siglo XX que hayan sido más distorsionados por la historiografía
burguesa que el rol que jugó el Ejército Rojo y el pueblo soviético en la
derrota de la Alemania nazi. En los textos de historia como en los medios de
comunicación – incluido el cine – se presenta a los aliados (Inglaterra,
Francia y EEUU) como los grandes
vencedores de la Segunda Guerra Mundial, minimizando y silenciando que
el peso fundamental de la ofensiva contra los nazis fue de la Unión Soviética.
La Gran Guerra Patria, significó cuantiosas pérdidas económicas, en
infraestructura, industrial y agrícola. Según cifras reconocidas
internacionalmente, las víctimas de la Unión Soviética ascendieron a 27
millones de muertos (sin contar desaparecidos y heridos), murieron 91.5 veces más rusos que estadounidenses;
69 veces más rusos que ingleses; y 33.3 veces más rusos que franceses.
Recordemos que el 21 de junio de
1941, Alemania invade la URSS, logrando
avanzar y tomar gran parte del territorio occidental soviético, llegando a las puertas de Moscú. Sin embargo, los nazis
subestimaron la capacidad industrial y militar de los soviéticos, construida
bajo una economía socialista, pero más
aún subestimaron el temple y la capacidad de organización del pueblo. El argumento del invierno como causa
fundamental de la derrota nazi es falaz,
ya que la nieve y las condiciones
climáticas también eran desfavorables a
las tropas soviéticas.
Después de meses de asedio, las
tropas nazis fueron derrotadas en la
batalla de Stalingrado. De allí en adelante, Alemania comienza a perder la iniciativa militar y el Ejército Rojo estuvo en condiciones de lanzar
la gran contraofensiva que obliga a los
alemanes a comenzar su retirada. Si bien derrotados los nazis en ocasiones
volvían a la carga, como sucede en Kursk, Vístula-Oder, Bagration, Dniéper,
Iasi-Kishiniov.
En su avance el Ejército
Soviético liberara a Polonia, Rumania, los países bálticos, Yugoslavia,
Bulgaria, Noruega, Dinamarca y Checoslovaquia.
La marcha hasta Berlín, que fue conocida como la
operación “Bagration”, no fue fácil, sólo para la defensa de Berlín, los
alemanes concentraron el grupo de
ejércitos "Vístula" y
"Centro". La zona de defensa de Berlín se componía de tres anillos de
fortificaciones, todos los edificios de la ciudad fueron convertidos parapetos,
las calles y plazas estaban obstruidas por barricadas.
En febrero de 1945, comandados
por los mariscales Ivan Kóniev y Georgui
Zhukov, el Ejército Rojo comienza el
avance final hacia Berlín. La batalla
fue cruenta, los alemanes presentaron una resistencia desesperada, mas luego de
traspasar las líneas de defensa alemanas, los soviéticos logran ocupar Berlín.
El Reichstag fue tomado en la
noche del 30 de abril, y la bandera roja se alzó triunfante en la cúpula del
emblemático edificio. La URSS exige la capitulación incondicional, la que
es rechazada. El Primero de mayo las
tropas soviéticas lanzan el ataque final. Al atardecer del 2 de mayo la guarnición de Berlín se entrega. El 8 de mayo, los altos mandos
alemanes, firmaron el acta de la
capitulación incondicional de Alemania. Finalmente, el 9 de mayo de 1945, el derrotado
III Reich firma la rendición ante el
Estado Mayor del Ejército Rojo, poniendo fin a 6 años de horror.
En este 9 de mayo de 2015, el
mundo conmemora 70 años de esa admirable hazaña, que puso fin a la Guerra y demostró a
la humanidad superioridad moral de un pueblo que pese a todas las adversidades
logró vencer al terror y la muerte. Honor y gloria al Ejército Rojo, al Estado
y al pueblo soviético, vencedores del nazismo.
“La revolución me dio la posibilidad de
vivir una vida completamente distinta, espléndida, interesante, llena de
profundas emociones y grandes hechos. Siempre sentí que era necesario para la
gente, que estaba en constante deuda con ella. Y eso, si se piensa en el
sentido de la vida humana, es lo principal. Mi suerte es sólo un pequeño
ejemplo en la suerte común del pueblo soviético.” Mariscal Georgui Zhujov,
Héroe de la Unión Soviética.
Ronald Wilson

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