ESTADOS UNIDOS Vs VENEZUELA.
En marzo recién pasado, el presidente Barack Obama, firmó un decreto en el que se impusieron
duras sanciones contra el Gobierno
Bolivariano de Venezuela. La resolución unilateral e inconsulta acusa que la
situación en Venezuela es una "amenaza extraordinaria e inusual a la
seguridad nacional y política exterior estadounidenses", en razón de lo
cual el gobierno norteamericano congela
los activos financieros presentes en su territorio y prohíbe el ingreso a siete
altos funcionarios militares venezolanos, que supuestamente participaron en
actos de violencia contra manifestantes de la oposición y en la detención y procesamiento de personas que ejercían su
derecho a la libertad de expresión.
Por su parte Josh Earnest, vocero
de Obama, se permitió exigir la liberación de todos los presos políticos,
incluyendo al líder de la oposición Leopoldo López, de los alcaldes Daniel
Ceballos y Antonio Ledezma y acusó al Gobierno de Nicolás Maduro de violar la
declaración fundacional de la OEA y
otros instrumentos fundamentales de democracia y derechos humanos.
Sin duda estas acciones del
Gobierno de los Estados Unidos, constituyen una desafortunada intervención en
los asuntos internos de un Estado libre, soberano y democrático, lo cual
obviamente supone un aumento premeditado en las tensiones entre
los dos países.
Ante esta impúdica intromisión extranjera
el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano manifestó que Estados Unidos no tiene jurisdicción
para promulgar decretos contra Venezuela y que tales medidas,
vulneran el derecho internacional, principios, costumbres, tratados y
otros instrumentos internacionales, y atentan contra los más emblemáticos
criterios jurídicos y éticos de la humanidad.
Gladys Gutiérrez, presidenta del
TSJ advirtió al secretario general de la UNASUR , Ernesto Samper, que en
Venezuela hay "plena autonomía e independencia de los poderes del
Estado" y que en país de Bolívar "se garantiza el Estado de derecho y el
respeto a los derechos humanos".
En abril recién pasado, al
concluir la “Cumbre de los Pueblos, Sindical y de los Movimientos Sociales”,
que se realizó en forma paralela a la Cumbre de las Américas en Panamá, delegados de todo el continente expresaron en
la Declaración Final, que ”Nosotros, los Pueblos de América, expresamos,
nuestro apoyo incondicional e irrestricto a la Revolución Bolivariana y al
gobierno legítimo encabezado por el compañero Nicolás Maduro”….”Por tanto
rechazamos la injusta, injerencista e inmoral Orden Ejecutiva del Gobierno de
los Estados Unidos que ha pretendido señalar a la República Bolivariana de
Venezuela como una amenaza a su seguridad nacional y que ya ha merecido el
rechazo unánime de todos los países de Nuestra América”.
Por su parte, en la VII Cumbre de
las Américas el único obstáculo para aprobar una Declaración Final por
unanimidad, estuvo en el veto de Estados Unidos y Canadá, a causa de la
propuesta mayoritaria de los países asistentes de incluir en el texto una
mención condenatoria al decreto presidencial contra Venezuela. Finalmente, en la Cumbre de Panamá no hubo declaración final.
A pesar de lo áspero de las
relaciones EEUU – Venezuela, en la Cumbre, el Presidente Maduro se expresó en tono moderado, pidiendo que el
gobierno de Estados Unidos rectifique el error de origen que los ha
llevado a este decreto desproporcionado
y que la Revolución Bolivariana continuará
su camino de transformaciones. Asimismo expresó que le extendía su mano al presidente Obama y que venía (a la
Cumbre) en nombre de 30 millones de
venezolanos a exigirle al presidente que derogue el cuestionado decreto. "Lamento que Obama no esté aquí. Respeto
a Obama, aunque haya amenazado a mi país", dijo Maduro.
Asimismo, el Secretario de Estado
John Kerry, declaró que Estados Unidos está dispuesto a considerar pasos exigidos
por Venezuela para establecer diálogo diplomático, para mejorar la relación
entre ambas naciones, manifestando que su país “sigue abierto a trabajar en
nuestras diferencias y tratar de encontrar áreas de interés común”.
En este contexto de conflicto y a
la vez de prudencia diplomática, aparece más reprochable la actitud de algunos
líderes políticos en Chile, que en una actitud obsecuente y acrítica, amparándose
en la defensa de los derechos humanos,
apoyan a personeros de la oposición venezolana
que mantienen un actuar provocador,
desestabilizador de la democracia y la institucionalidad, con prácticas
abiertamente sediciosas. (Reuters/Telesur/Cubadebate)
Ronald Wilson

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