lunes, 3 de agosto de 2015

FINANCIAMIENTO PARA EL DESARROLLO

El año 2015 será emblemático para la lucha mundial contra la pobreza y por un desarrollo sostenible y equitativo con tres cumbres claves. Recientemente se realizó la Conferencia  de Financiamiento para el Desarrollo en Addís Abeba, próximamente se celebrará la Conferencia de Objetivos de Desarrollo Sostenible en Nueva York en septiembre, y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París en diciembre, todas vitales para establecer un curso de acción global para erradicar la pobreza y proteger el medio ambiente.

Un tópico central de las tres reuniones son las propuestas para la reforma de los sistemas financieros y comerciales internacionales, con el objetivo de apoyar la concreción de las Metas de Desarrollo Sostenible. Dichas reformas deben basarse en el derecho al desarrollo de todos los países y en garantizar los derechos económicos y sociales para todos. Se espera que este programa de desarrollo post 2015 aborde muchas materias, entre ellas, la erradicación de la pobreza y el hambre, la mejora de la salud y la educación, la construcción de ciudades más sostenibles, la lucha contra el cambio climático y la protección de los bosques y océanos.Pero para lograrlo, se necesitan decisiones políticas agresivas que modifiquen las estructuras y los sistemas financieros a nivel nacional y global.

En Addis Abeba, Etiopía, en la III Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo realizada del 13 al 16 de julio, según la ONU, se logró un “acuerdo histórico” para generar recursos que garanticen la futura Agenda del Desarrollo Sostenible, que se aprobará en septiembre en Nueva York, con ambiciosas metas para alcanzar como máximo en 2030.

Según Ban Ki Moon, Secretario General de Naciones Unidas, el acuerdo alcanzado en Etiopía, “es fundamental en la construcción de un futuro sostenible para todos y proporciona un marco global para la financiación del desarrollo sostenible”. En el comunicado oficial se destaca que se ha logrado un acuerdo sobre la financiación a través de la colaboración público-privada y la mejora de sus sistemas de recaudación nacionales.

La Declaración Final de la Agenda de Desarrollo de Addis Abeba, incluye más de cien iniciativas que supuestamente tienen como objetivo mejorar las fuentes de financiación de los países emergentes y será el documento base que sustituirá a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que finalizan este año 2015, y se reemplazapor los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En opinión de los países en desarrollo y del mundo social, la Declaración Final retrocede respecto de acuerdos alcanzados en las conferencias anteriores de Monterrey y Doha, y es insuficiente para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Por tal razón,  las críticas al acuerdo no se hicieron esperar.

Entre otras razones, porque según se desprende de la Declaración Final, transitamos hacia la privatización del desarrollo. Los donantes de los países desarrollados evitan cada vez más su responsabilidad en la financiación del desarrollo, poniendo énfasis en la cooperación Sur-Sur, y en la movilización de recursos propios y del sector privado.

En Addis Abeba no se consiguió un aumento de los fondos necesarios para acabar con la pobreza, a pesar de que los países donantes se han vuelto a comprometer con la aportación del 0,7% del PIB para financiar el Desarrollo. Esta asistencia fue acordada en la 34 Sesión de la Asamblea General  en 1980. A pesar de este acuerdo, solo cinco países han alcanzado esa meta: Dinamarca, Países Bajos, Luxemburgo, Noruega y Suecia. El resto de los países desarrollados ha mantenido su ayuda oficial para el desarrollo en alrededor del 0.3 %. Estos antecedentes nos hacen pensar que esta declaración de intenciones de la reciente Conferencia,  sin un calendario claro de ejecución son palabras vacías.

Por otro lado, no hay  avances hacia una reforma fiscal global.Algunas de las medidas alcanzadas servirán para ampliar la base de ingresos, mejorar la recaudación de impuestos y luchar contra la evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos. Pero no prosperó la propuesta de crear una agencia contra el fraude fiscal dependiente de la ONU, que diera voz y voto a los países más pobres. Esta moción resultó serel principal obstáculo de las negociaciones.

De igual manera no se llevarán a cabo las reformas en los sistemas fiscales que permitan  aumentar los medios disponibles para la financiación del desarrollo (FDD).

En este marco se debilita el mandato de Naciones Unidas para abordar los problemas sistémicos, al no lograrse un acuerdo de una ruta necesaria para abordar una reforma profunda del sistema financiero internacional que tenga como eje los derechos humanos y el desarrollo de los países.

En síntesis el modelo que ha confirmado esta Conferencia, que estará vigente hasta 2030, nos conduce a un incremento de las desigualdades Norte-Sur. Un modelo que por su naturaleza no es  sostenible.

Danny Sriskandarajah, Secretario General de la Organización Civicus, con sede en Johannesburgo, Sudáfrica, expresó claramente el sentimiento de la mayor parte de los países más empobrecidos, “parece que los países ricos no pueden o no quieren aumentar los fondos a la ayuda oficial, que constituyen una fracción de lo que ellos mismos prometieron hace años…Estamos decepcionados porque el proceso de FDD aún no generó recursos para financiar las inversiones necesarias que acaben con la pobreza o tomar medidas significativas para abordar los problemas del sistema financiero internacional…El resultado no aportará las reformas que necesitamos en campos como el fiscal, que la mayor parte de la sociedad civil pretendía, y que son necesarias para aumentar los recursos disponibles para el desarrollo”, afirmó.

En esta sociedad capitalista globalizada, la lucha de los pueblos por un desarrollo digno y sostenible, seguirá siendo una utopía mientras no se aúnen voluntades nacionales e internacionales para realizar las transformaciones en el sistema económico y político imperante. Por ello es imprescindible que desde el mundo social organizado surjan iniciativas concretas para exigir a los países desarrollados a comprometerse efectivamente y no retóricamente con los Objetivos del Desarrollo del Milenio. (Naciones Unidas, Oxfam, Médicos del Mundo, Manos Unidas)

Ver: Documento Final:
http://www.manosunidas.org/sites/default/files/docu_addis_abeba.pdf

http://www.elsiglo.cl/web/index.php/2015-04-16-16-40-04/396-financiamiento-para-desarrollo-sostenible